Durante los últimos años el sector energético ha puesto bastante atención en la biomasa de microalgas como posible materia prima para el futuro de los biocombustibles. Las razones radican los elevados rendimientos productivos de este tipo cultivos y en la capacidad que muestran ciertas especies de microalgas para producir lípidos de reserva similares a los que producen las semillas oleaginosas. Sin embargo, los usos más antiguos de las microalgas están ligados al ámbito de alimentación y la nutriceútica. Hace décadas que diversas especies se cultivan a escala industrial para la obtención de pigmentos, antioxidantes y  ácidos grasos poliinsaturados. La demanda de estos compuestos ido en aumento en los últimos años, en buena parte debido a las nuevas preferencias de los consumidores por  compuestos de origen natural con menos riesgo para la salud que los  de origen sintético. Como consecuencia, se ha producido un aumento de las actividades I+D dirigidas a la identificación y obtención los de principios bioactivos de microalgas, al desarrollo de tecnologías su extracción y a su incorporación como ingredientes en diferentes tipos  de productos relacionados con alimentación, salud y cosmética natural.

Europa cuenta con una menor trayectoria histórica en el uso de microalgas y compuestos derivados de las mismas en comparación con Asia o EEUU. Sin embargo, su actividad en este campo se ha incrementado en las últimas décadas, tanto a nivel de proyectos I+D como de iniciativas empresariales. Un informe reciente de la Comisión Europea analiza el estado actual y el pronóstico de futuro del mercado de las algas en el sector agroalimentario europeo. Microalgae-based products for the food and feed sector: an outlook for Europe.
Estas  dos recientes noticias, son prueba de que aumentan las actividades empresariales en torno a las microalgas en Europa.

Algafarm en Leiria, Portugal.

– BDI-BioEnergy Ökopark Hartberg , Austria.